Por: Enrique Pineda

En Chile, ni conspiración venezolana, ni ataque terrorista. Hay un levantamiento popular, un ya basta contra la vida mercantilizada neoliberal, contra un régimen disciplinador heredero de la dictadura y en especial una indignación generalizada contra el estado de sitio.

En Chile el transporte ya era caro y malo.Los jóvenes saltan los torniquetes del TranSantiago y diario hay discusiones con los choferes. La fluctuación de precio en hora pico en el subterráneo no sólo afecta bolsillos,es un insulto para quienes sufren un transporte precarizado

El Chile neoliberal, mantiene en permanente competencia, precariedad y tensión a las clases medias, que hoy no solo se movilizan por 30 pesos sino por detener las medidas de mercado asfixiantes en toda la vida social. Como decía una pancarta: No son 30 pesos, es la vergüenza

El neoliberalismo llevó al hartazgo no sólo por el precio del transporte. La educación,privatizada en dictadura,se ha vuelto inaccesible. La angustia familiar por un acceso elitista,por los pagos de cuotas y créditos es un infierno.Hay una sociedad agotada por el mercado

El neoliberalismo en Chile, no sólo fue gestionado por la derecha sino también por el partido socialista en el poder con Lagos y Bachelet. Miles no han visto una opción electoral en una izquierda que sólo gestiona el mismo modelo que la derecha. Hay una sociedad decepcionada

La policía militarizada en Chile y la vida social disciplinada en las calles, los enfrentamientos constantes con los estudiantes, son parte de una vida asfixiante en la que la protesta social y el pensamiento disidente son acallados. Hay una sociedad reprimida.

Una nueva generación de chilenos post dictadura tomó las calles desde hace más de una década. El movimiento de los pingüinos en 2006 y los universitarios en 2011, el movimiento de profesores, los cacerolazos contra la represión contra el pueblo mapuche. Hay una sociedad politizada

Posted by Canal Ocho Peñalolen on Wednesday, October 23, 2019

Un presidente torpe, que tiene lapsus, errores discursivos, confusiones, chistes insultantes, (nombradas “piñericosas”) mantienen al chileno entre la carcajada y la lamentación. Los trend tropics de sus torpezas muestran a una sociedad crítica de un presidente poco respetado

Con miles de jóvenes politizados y movilizados, con el hartazgo y cansancio social por el mercado neoliberal, con la pérdida de liderazgo y opciones políticas, sólo un presidente y una elite totalmente desconectada de los gobernados pudieron pensar en subir el transporte.

Pero si ya había literalmente fuego en las calles por la medida,sólo a una elite autoritaria y conservadora, pudo pensar que declarar el estado de sitio, no era echar más gasolina a ese fuego. El estado de sitio cruzó un límite, rebasó toda la paciencia,provocó el levantamiento.

Y es que los militares en las calles de nuevo,es para una parte de los chilenos,simplemente,inaceptable. La medida del transporte era indignante. El estado de sitio, intolerable. La medida unió a millones contra el torpe presidente Piñera que no sabía lo que había desatado.

Lo que se desató es la indignación ante lo injusto, la vergüenza de tener un gobierno que no le importa el pueblo, la reflexión generalizada y en pensamiento de enjambre de que ya no más, la ruptura de la relación mando obediencia con un gobierno que no merece ser obedecido

Lo que se desató no es conspiración ni plan, tampoco radicalidad o violencia sin sentido, es el manotazo del pueblo, con el sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la vida que viven. Es el freno de emergencia del pueblo chileno ante el poder del dinero.

En Chile algo se ha roto: el poder popular ha señalado al rey desnudo.El jaguar de Latinoamérica tenía pies de barro.El epicentro neoliberal vivía en una farsa.Está derrumbándose el viejo mito del Chile desarrollado. Se ha mostrado el fin de un ciclo.El pueblo lo ha hecho terminar

En Chile, Ecuador, Haití, la fuerza del pueblo abrasadora, llena las calles y al mundo de esperanza. La oleada continental de rebeldía es una señal de fin de época. Quizá,las del anuncio de que se están abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre (y la mujer) libres.

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